Martes Trece

martes 13 de diciembre de 2011

¿Has probado alguna vez a expulsar todo el aire escondido en tus pulmones? ¿Has creído notar tus células en una ebullición casi paralizante? ¿Has sentido una tristeza pesada como un yunque sobre la boca del estómago? ¿Has deseado con todas tus fuerzas cerrar los ojos y que desapareciese? ¿O encerrarte a llorar en una burbuja hasta caer rendida y olvidarlo todo mientras duermes?

Sé que tenemos alma porque un blues mudo corroe la mía. Una partitura de silencios y corcheas de suspiros.

Sé dónde está el corazón porque lo siento hacerse en la sístole del tamaño de una nuez. Ínfimo, para pasar desapercibido y no volver a ser encontrado.

Sé de mis cuerdas vocales porque algo se contrae en mi garganta en el más ultrasónico de los gritos. Yo quedo sin voz mientras nada más se altera, nadie más se inmuta.

"Focalizar la energía en construir el presente. El pasado pasó", me repito. Pero una paradoja me contesta:

Es imposible construir cuando sientes que estás sepultada en cemento.

¿Me apagas tú?

domingo 11 de diciembre de 2011

"Desconecto para poder volver a conectar", dijo exhausta La Camarera. 

Y tiró tan fuerte de su cable que temió en lo más profundo haber arrancado el enchufe con él y llevarlo ahora siempre consigo.

Quizá no se hubiese percatado, quizá La Camarera era wireless. O tal vez traía de serie una batería incombustible. Quizá sólo estaba hibernando. O simplemente no encontraba el botón del off. ¿Dónde está? No lo sabía. No lo sabe. Yo tampoco.

El procesador no le daba tregua aunque, por fortuna, alguna reconfortante parte del software trabajaba sin descanso para contrarrestarlo. Ideas, planes, ideas que generasen tareas para ejecutar en primer plano exigiendo un rendimiento casi total del sistema. Un bombardeo de instrucciones y datos al hardware sobre acciones alternativas. Quizá triviales pero, dios, cómo las necesitaba.  De lo contrario, presagiaba un disco duro quemado incendiando todo el equipo.

¿Y si se agotasen la creatividad y las tareas alternativas? ¿Y si el sistema colapsa? ¿Cómo apagarme? ¿Quién me apaga?

Unplugged

jueves 28 de julio de 2011
By cirox

Desconecto para escucharme en acústico, para tocarme sin cables. Para exponerme a un grupo reducido de extraños que me serán familiares en unos acordes. 

Agua y Tierra como elementos frente al Ahora. Fuego y Aire para impulsarme al Mañana: una sala VIP donde nadie conoce mis temas. Me presento desnuda.

Puedo ser indie, puedo ser rock, puedo ser salsa, puedo ser soul... puedo ser o no ser. Puedo ser una o todas a la vez. Puedo elegir la clave, puedo ajustar el compás, pintar las notas que me apetezcan, gritar silencios, deshojar fusas... 


Quiero hacer rap fusión sobre mi base. 

Y beberme después toda el agua y tragarme la arena y flotar en el aire y llegar siendo fuego. Fuego que genere energía para conectarme al Ahora que viene, con la batería como nueva...

Desconecto para poder volver a conectar.

Question's mark

sábado 28 de mayo de 2011
Por Ninja M.
- ¡¡¡Agárrense, que vienen curvas!!!
- ¿¿Muchas, señorita??
- No, bueno, sólo una. Pero es tan pronunciada que incluso obliga a cambiar la modulación. Que se precipita en caída libre.

"¿Qué estoy haciendo con mi vida?". Y, después, vacío. Vértigo y vacío. Inercia, velocidad y bocanadas de aire que elevan mi pelo y mi ropa, que estiran mi piel en dirección al pasado, resistiéndose a avanzar, muerta de miedo por caer, aterrada por el inminente golpe de quien no aprendió a volar antes de ser empujada. ¿Cómo hacerlo en caída? ¿A quién consultar?
Tengo miedo. 
Aunque sé que si la caída se prolonga, el miedo dejará paso a la rutina de quien se acostumbra, de quien lleva años cayendo.

Tras el llanto desgarrador de la curva, tras la inercia inevitable de la caída en picado, tras la sorpresa de todo y la normalización: el presente continuo en continuo movimiento, sucediendo sin más.

- Deje de caer, señorita. Visualice su punto de destino y enfoque hasta allá su rumbo. Despacio, preparando sus pies para posarse, despojándose mientras llega de su antigua ropa, sus zapatos, sus dudas, su indecisión... Acérquese y pose sus pies desnudos, con esperanza, acariciando el suelo y sonriendo a su alrededor. Déjese vestir con ropa nueva, avance, camine, sonría, ¡sonría! Y viva por fin en futuro perfecto.
Por fin.

¡Buenos días, princesa!

lunes 11 de abril de 2011




Guido: Eeeh dimenticavo di dirle...
Dora: Dica.
Guido: Che ho una voglia di fare l'amore con lei che non si può immaginare ma questo non lo dirò mai a nessuno... soprattutto a lei – mi dovrebbero torturare per farmelo dire...
Dora: Dire cosa?

Guido: Che ho voglia di fare l'amore con lei... ma non una volta sola, tante volte, ma a lei non lo dirò mai solo se diventassi scemo direi, direi che farei all'amore anche ora qui davanti casa per tutta la vita...


"-Me olvidaba decirte que... -Dime. -Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes imaginar, pero esto no se lo diré a nadie, sobretodo a ti. Deberían torturarme para obligarme a decirlo. -¿Decirme qué? -Que quiero hacer el amor contigo, no sólo una vez, sino cientos de veces, pero a ti no te lo diré nunca, sólo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo aquí, delante de tu casa, toda la vida"

H u m o

domingo 13 de marzo de 2011


Un tirabuzón de humo flirteaba con su mejilla. Aire casanova. Tipo duro en blanco y negro. Mirada desarmante, indiferente y segura enmarcada en una armonía angulosa. Hombros anchos: determinación, firmeza y cobijo sobre un torso acorde y desnudo. 

En el quicio de la puerta, su brazo alzado reposaba cinismo y ofrecía la diagonal hacia la peligrosa aduana. El límite de una prenda que apelaba a la última gota de cordura...

Cualquier desconocida desfallecería por ser la siguiente.

Sin embargo, más allá de su silueta, la imaginación era más ardiente y placentera.


... "You look one hundred percent better when I can't see you" - Lolita, Adrian Lyne.

Work in progress

viernes 25 de junio de 2010
life

Sístole

viernes 4 de junio de 2010

¿ Cuántos disparos ||aguanta|| el alma ?
                                            

No sé decir No sé decir No

martes 18 de mayo de 2010

El músculo más agarrotado de todos desteñía carmín y una sonrisa de Óscar.

Al fondo, siguiendo el camino de la inercia y la gravedad, los Pulmones se ensanchaban para dar cabida a una gran masa de aire. Una barrica biológica de primera que gestaba la Sílaba más estridente e impronunciable. Desde allí se advertían las Cuerdas Vocales fundidas en una muralla férrea e infranqueable. Mecanismo de defensa, quizá, para impedir que aquel "no" las rasgase de forma fatal. 

En el Centro de Operaciones, todo se había diseñado a conciencia. La articulación de movimientos, la consecución de impulsos, la modulación de la voz, el momento espacio - tiempo... Pero un infiltrado del Sistema siempre acababa dando el chivatazo al Corazón y tirando de contactos en el Centro para hacer fracasar la misión. 

El "no" sólo veía la luz a duras penas....

El grito más silencioso

martes 22 de diciembre de 2009
No sé ni por qué escribo hoy. Ni siquiera debería estar escribiendo en este preciso momento (al menos, no esto).

Nunca me gusta plantar en el blog lo primero que se me pasa por la cabeza. Me gusta dejarme llevar fuera del post, ir acumulando ideas de barro en la mente, hacer un pegote y posarlo después en este singular torno para modelarlo con la yema de los dedos. Pero sin coherencia entre el volumen y peso del pegote y la dimensión de mis manos, no es posible. Coherencia entre la magnitud de todo lo que siento y mi capacidad para abarcarlo, asimilarlo y convertirlo en algo más o menos creativo.

Hoy, el pegote es tan grande que mis manos no dan de sí.

Con esfuerzo y la coherencia colgando de un hilo, conseguí transformarlo hace meses en una maqueta a escala de la Torre de Pisa. Pero a la cima se fueron sumando pegotes y, sin ninguna explicación lógica más allá de la Ley de la Gravedad, esta mañana cayó. Cayó sobre mí. Y no me deja moverme ni para escabullirme a rastras de su peso.

Aparentemente todo está bien, todo está a mi alcance y podría crear una escultura o un jarrón de primera pero, aunque invisibles a los ojos, lo que fuera que crease estaría absolutamente plagado de grietas.

A veces creo que el problema es que ya he construido el jarrón, que llevo años dándole forma pero que lo modelé desde dentro. Y ahora me veo atrapada en él y necesitando vaciar de los pulmones un grito estridente que lo convierta en mil añicos.

Sin embargo, tengo miedo. Me asusta el regreso del silencio y la contemplación del devastador paisaje de arcilla en fragmentos que me rodearía. Tengo miedo a quedarme en ese centro del derrumbe y no saber hacia dónde ir. Ser Indecisa y tener 360º para elegir por cuál caminar me da miedo, mucho miedo, porque yo también me fui construyendo con fracturas invisibles.

Supongo que mientras me decido a gritar o no, hablar en voz alta  me desahoga al menos un poquito .

A ti, gracias por escuchar.